Pocas motos, y más siendo japonesas, han conseguido franquear la barrera del tiempo y pasar a la historia como grandes estandartes de la estética, ser una leyenda más allá de sus virtudes o carencias técnicas. Una de esas elegidas es sin duda la Yamaha V-Max.
El diseño de la V-Max se adelantó varios lustros a su tiempo y marcó el comienzo de una nueva raza de motos desconocida hasta el momento. Se las denominó “muscle-bikes”, cuya traducción sería “motos musculosas” porque en ellas destacaba un desmesurado motor y unas prestaciones tanto de potencia como, sobre todo, de aceleración absolutamente desbordantes incluso para hoy día
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